domingo, 13 de diciembre de 2009

Clasificación de las barrigas (sin corrección)


La barriga, ajena a mi estructura corporal, es uno de los tópicos más complejos y atractivos para la mujer de hoy. En este artículo la  clasifico en cuatro fabulosos y casi repulsivos ejemplares.

Comenzando con la barriga amorfa, que, como su nombre lo indica carece de sentido; es una enorme masa gelatinosa que se expande, apoderándose de la zona abdominal, generalmente es acompañada de celulitis. Visualmente es desagradable y cuando se desborda en plenitud, logra dominar  las funciones motrices del individuo que la porta con resignación en una cama. Y cuando inclusive se traga la cama, ya no hay mucho que se pueda hacer contra ella; similar es, al ser que aterrorizó una ciudad entera en la película La mancha voraz de Chuck Russell.
La barriga simpática, por el contrario, refleja satisfacción, abundancia, fecundidad y días de fiesta, ¿acaso alguien ha visto al cabalgante de ciervos voladores con severa depresión? No, ni lo verá. Otro digno representante, portador elegante de semejante hinchazón, es la mujer embarazada, que con orgullo la exhibe poseída por Afrodita, o qué tal esos grandes homínidos, que a semejanza de sus primos lejanos (los gorilas) y a causa de una dosis exhaustiva de alcohol la comparten con sus amistades, en un rito acompañado de risas, eructos guturales y estupideces vitoreadas; claro que no toda estupidez es aclamada y no toda aclamación es causa de una estupidez.
La barriga desinflada, también llamada boquifloja debido a los pliegues que se le forman y que conforman en una o varias “llantas” las, por así decirlo, “fauces”, es producto de una mala posición al sentarse y es muy común en nuestras sociedades urbanas.
Finalmente están aquellas en armonía con el resto del cuerpo, aquellas que por su volumen moderado no comprometen la vista y son conocidas vulgarmente como “pancita”: la barriga sexy.

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