sábado, 12 de diciembre de 2009

Filosofía de estudiante

Soy un estudiante mediocre, no aspiro a ser grande, no me entusiasma el futuro. Estudio porque es la única manera de subsistir, de no "arruinar mi vida". Podría escapar en cualquier momento, tirarme a la sombra de un musgoso tronco e ir muriendo ahí. Las primeras horas de hambre serían difíciles, pero la perdería, como suele pasar; y así, paulatinamente, hasta no sentir y descomponerme ahí mismo. El problema sería que no se tomarían la molestia de enterrarme en ese lugar, me llevarían a una morgue o directo al funeral. 
Me gustaría estudiar un poco de cada cosa, suelo cansarme del mismo suelo. Pero en esta realidad hay que ser alguien, un alguien en especifico; alguien que lleve el correo, otro alguien que limpie parabrisas, un alguien que corrija textos y uno más que esté dispuesto a ser o a hacer: ese algo, ese alguien.
Mis valores no están encaminados a ser un buen estudiante; no soy responsable, ni constante, me falta disciplina,  muy al contrario, la detesto, me revuelve el estomago. El orden tampoco está conmigo, no lo entiendo. Mis valores están encaminados ( más minados que en camino), a ser de mí un buen hombre, un hombre sencillo, por ello, poco me importa competir; competir es lo único en lo se va convirtiendo el maniático habito de vivir.
Sólo tengo una meta en mi mente, y una fantasía también. La primera es vivir cómodamente, la segunda es vivir cómodamente y ser famoso. Soñar no cuesta.

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